martes, 6 de octubre de 2015

Lo que conozco de los asuntos exteriores

Desde los años noventa, la distancia y el tiempo de las decisiones político-económicas se han reducido poco a poco. Para buscar la seguridad nacional o reforzar la autoridad, hay un consenso de aumentar el producto interno bruto (PIB) entre los países. Es decir, cada uno debe garantizar el empleo doméstico y la cantidad de flujo económico total. Los que dominan los asuntos exteriores disfrutan de una economía más próspera que los que no los dominan. 

Sin embargo, tiene lugar una crisis de declinación de competitividad nacional, según la estadística del Gabinete de Taiwán (se conoce como Yuan Ejecutivo), que no sólo se disminuye las exportaciones, sino también se disminuye el consumo, las inversiones y los gastos gubernamentales. Comparado con Singapur y Corea del Sur, parece que nuestros organismos correspondientes deben restaurar la confianza del pueblo taiwanés después del golpe de estancamiento mundial. 

Basado en la "Nueva Norma" -- una baja tasa de crecimiento y de interés, una segmentación del mercado y una fábrica elástica -- debemos adaptarnos tanto al cambio de paradigma como sentir los matices políticos globales. A un país le da los beneficios nacionales un régimen internacional diseñado desde la curva de aprendizaje, por eso todo el mundo aprovecha el poder de liderar las opiniones públicas, los flujos de monedas y los conflictos multinacionales.

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