jueves, 11 de septiembre de 2014

El libro texto - 050814

Mi primera estancia en Casablanca comenzó en 1987. Acababa de terminar el instituto y era el viaje de fin de curso. fuimos un total de 35 compañeros. Todos éramos amigos y nos conocíamos muy bien. Durante los cinco días que duró el viaje hicimos muchas cosas. Comenzábamos todos los días de la misma forma: la camarera del hotel siempre nos despertó a las 7.30 h y nosotros respondíamos con un "sí, ya vamos", pero inmediatamente nos volvíamos a dormir. Después de tomar un zumo de naranja, algunas frutas y un gran vaso de leche, nos preparábamos para la excursión que nuestro guía ya había organizado la noche anterior. A mí me gustaba sentarme en el primer asiento del autobús. Desde ahí divisaba los pequeños mercados callejeros de los que mi padre me había hablado muchas veces.
Esta primera visita, como ya he dicho, duró cinco días. Después he ido otras tres veces y siempre he vuelto enamorada de esta ciudad mágica.

Lorenzo quería conocer la playa de Las Brujas, pero como esta playa estaba lejos de su pueblo y él no conducía ni tenía dinero para ir en autobús, hizo autostop. Hacía frío y llovía un poco. Al principio nadie se paró. pero después de dos horas pasó un camionero. Era un hombre amable que iba a un pueblo que estaba cerca de la playa que Lorenzo buscaba, y entonces Lorenzo subió al camión. De repente, la rueda del camión se pinchó y Lorenzo tuvo que buscar otro medio de transporte; volvió a la carretera y siguió haciendo autostop. Lorenzo estaba cansado porque desde que salió de casa, hacía  cinco horas, solamente había recorrido veinte kilómetros. Entonces se dirigió a una gasolinera. Allí pidió un vaso de agua muy fría y conoció a una mujer que iba a la misma playa a la que él quería ir.
Cuando subió al descapotable de la mujer y se sintió muy feliz. No podía creer la suerte que tenía. Al llegar a la playa, Lorenzo miró a su alrededor y comprendió que se habían equivocado. La playa a la que habían llegado no se llamaba Las Brujas. Sus nombres se parecían, pero ellos estaban en la playa de Las Brumas.

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