Un agente de policía disparó a matar a un joven negro que supuestamente le había apuntado con una pistola en una gasolinera. Ha causado una extensiva polémica porque la versión oficial de lo ocurrido no concordó con las fuentes de la familia y había tenía un problema con la interpretación de la grabación del vídeo. Tras el suceso, la policía ha expulsado docenas de manifestantes en la zona.
Muy en particular, la localidad está cercana a donde el joven Michael Brown había sido abatido mortalmente por otro policía el pasado agosto, a menos de ocho kilómetros del lugar. Cabe destacar que los conflictos entre la policía y el pueblo son extremos y la confianza entre ellos está a punto de fracasar varios meses después de que ocurriera el caso de Michael Brown y de Eric Garner.
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