miércoles, 24 de diciembre de 2014

Desde el inicio de la crisis financiera, la desigualdad ha crecido aún más de lo que ya era. La discriminación contra las mujeres y las niñas sigue siendo una injusticia flagrante, derrotando a una de las claves para el progreso social de todo el desarrollo empresarial. La inalterable pobreza, prejuicio y enorme brecha entre riqueza e indigencia, puede debilitar la estructura social y dar lugar a la inestabilidad donde la pobreza domina y la gente no puede avanzar. Las vidas desfiguradas son crueles, malas y normalmente cortas.

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